En nuestro artículo anterior repasamos los problemas más comunes que sufren la mayoría de fachadas de edificios, pero no determinamos exactamente (sólo lo hicimos por encima) cuáles son las causas de esos problemas.

En este artículo vamos a repasar cuáles son las causas que provocan el deterioro de las fachadas de la mayoría de edificios y qué tipo de deterioro causa cada elemento.

Agentes de deterioro de las fachadas

Los principales factores que deterioran una fachada son los siguientes.


Humedad y agua

lluvia en edificios

La aparición de humedades en la fachada es un signo inequívoco de que la fachada se encuentra mal impermeabilizada. Esta mala impermeabilización puede provenir de la propia fachada o del tejado, así como de juntas, revocos, esquinas y juntas de dilatación.

El agua es el elemento de deterioro más frecuente en cualquier fachada, aunque si se han utilizado los materiales correctos el agua es el elemento menos corrosivo.

Humedad por condensación

El agua presente en el aire (la humedad ambiental) se introduce en la fachada por condensación: se desplaza desde las zonas más calientes hacia las más frías, condensándose en estas.

Aquellos edificios de ciudades que se encuentren en zonas con una alta humedad relativa (por ejemplo cerca del mar o de zonas boscosas) son mucho más susceptibles de sufrir daños en las fachadas a causa de la humedad.

El agua de lluvia

En el caso del agua de lluvia ésta puede condicionar la aparición de manchas, hongos y humedades, ya que esta agua se combinará con el polvo y semillas en suspensión que harán crecer microorganismos en la fachada.

En el caso que el edificio se encuentre en zonas que en invierno bajan de los 0 grados también es posible que la fachada sufra por las heladas, que deterioran los revestimientos al congelarse y expandirse el agua que se introduce en los mismos.

Aquellos edificios que se encuentren en zonas con un clima de tipo continental (inviernos muy fríos y veranos muy calurosos) tendrán que lidiar con unos cambios de temperatura más bruscos y por tanto serán más susceptibles al deterioro.


Contaminación atmosférica

atasco de tráfico

La contaminación atmosférica es uno de los principales agentes de deterioro de fachadas, sobre todo en las grandes ciudades. Las partículas en suspensión procedentes de la combustión de los motores y del tráfico están formadas principalmente por dióxido de azufre, un elemento que en combinación con la humedad ambiental produce elementos derivados que tienen un pH muy bajo (son muy ácidos).

La exposición permanente a este tipo de elementos hará que la fachada se deteriore empezando por las capas más superficiales, que sufrirán un proceso de disolución.

El mejor ejemplo de esta problemática es el de los edificios históricos, que ven como sus cornisas o estatuas más relevantes se disuelven por la combinación del agua de lluvia y la humedad junto con la contaminación atmosférica.


Esporas y semillas

En primavera y verano el aire se encuentra cargado de esporas y semillas de plantas que se adhieren a todo tipo de superficies.

Es muy común que estas esporas se adhieran en las esquinas y rincones de las fachadas de los edificios, causando además de un mal aspecto de la misma, una lenta pero constante erosión de la superficie.

Los hongos y líquenes son los primeros huéspedes de la fachada, pasando en una segunda fase a las pequeñas plantas que crecen en grietas y pequeños huecos. Llegados a este punto el deterioro de la fachada se acelerará de forma exponencial, ya que las raíces de las plantas que crezcan en la misma introducirán más humedad hacia la estructura interior de la fachada y expandirán todavía más las grietas.


Salinidad

Las sales disueltas en el agua y en el aire tienen un efecto similar al que provoca la contaminación atmosférica. A largo plazo causan una disolución de los materiales y también deterioran la fachada a causa de los movimientos mecánicos que provoca la cristalización de esas sales. Aquellos edificios que se encuentren directa o indirectamente expuestos a una alta salinidad deberán contar con sistemas de protección y construcción adecuados, además de protocolos de revisión de la fachada que tengan en cuenta el deterioro por salinidad.


Por expansión del mortero y expansión hídrica

expansion mortero

La expansión hídrica está causada por el aumento de tamaño que sufren ciertos materiales cerámicos al absorber agua. Aunque se trata de un tipo deterioro poco común (sobre todo si se han comprado los materiales en un distribuidor de confianza) debe tenerse en cuenta en aquellas fachadas de obra vista.

El mortero también puede sufrir una especie de expansión hídrica, aunque se trata de un problema asociado a un mal fraguado del mismo: bien por usar mortero en mal estado, porque el mortero se haya secado demasiado rápido, por no realizar un fraguado y endurecimiento correcto…

La expansión del mortero la provoca una diferencia de fraguado entre la parte interior y exterior del mortero, que provoca que cuando el interior se seque se presenten diferencias con la parte exterior. Esto se traducirá en roturas y desprendimientos.


Por movimientos del edificio

Todos los edificios están sujetos a pequeños movimientos de tierra, principalmente causados por asentamientos del terreno o por desplazamientos de materiales de forma subterránea (sobre todo causados por los sistemas de recogida de aguas).

Estos pequeños movimientos del terreno provocarán que haya un pequeño desnivel de pocos milímetros o centímetros no apreciable a simple vista pero que sí afectarán a cómo ese apoya el edificio en el suelo.

Una correcta cimentación previa a la construcción del edificio ayudará a minimizar estos daños, aunque en general nunca son 100% inevitables.

El tráfico, trenes, el metro o trabajos de construcción cercanos al edificio también pueden provocar esos pequeños movimientos. Las consecuencias más visibles de estos pequeños desplazamientos en la fachada del edificio son la aparición de grietas y fisuras. Si no se corrigen, estas grietas y fisuras permitirán la entrada de agua y el deterioro acelerado de la fachada del edificio.