Las fachadas de piedra son típicas en edificios antiguos o históricos, y para su restauración es necesario disponer de técnicas y conocimientos específicos para este área. En Idealiza restauramos todo tipo de fachadas, incluidas fachadas de edificios históricos construidas en piedra, tanto piedra natural como fabricada artificialmente.


Restaurar una fachada de piedra, más arte que materiales

pared de piedra

La mayoría de los albañiles y profesionales de la construcción de hoy en día no se toman el tiempo necesario para dar forma a esa piedra que se necesita para reemplazar la piedra que se necesita en la fachada. Además existen muy pocos profesionales que estén debidamente capacitados para hacerlo. En su lugar, tienden a depender de cementos y morteros de parcheo, que por lo general dan lugar a tonos y texturas extrañas en la fachada.

No usar nada que no sea piedra

Estas reparaciones de corto plazo no sólo son más costosas, sino que a menudo dañan el edificio: cuando el parche se desprende en unos pocos años (al final siempre lo hace), inevitablemente arrastra alguna piedra original con él.

La solución ideal en el caso de afrontar trabajos en una fachada de piedra es quitar la piedra dañada y dar forma a otra para que encaje en la cavidad, y aunque se trata de una reparación que requiere cierto tiempo, puede ser fácilmente abordada por un profesional que tenga experiencia en el campo.


6 pasos para reparar una fachada de piedra

muro de piedra

A continuación describimos los 6 pasos que se deben realizar para afrontar la reparación y restauración de fachada de piedra de forma efectiva.

Evaluar los daños

Reparar sólo lo necesario no sólo mantiene los costes a raya, sino que también preserva la mayor parte de la estructura original de la fachada.

Una regla general al afrontar reparaciones en fachadas de piedra es que cualquier piedra dañada, rota, o desgastada debe ser reemplazada. El desafío es decidir cuándo parar.

Si la piedra es grande pero la parte dañada es relativamente pequeña, se puede quitar sólo la parte deteriorada y encajar un nuevo trozo en el hueco intentando que tenga el menor juego posible. Una buena estrategia en el caso de no saber si reemplazar una piedra de la fachada o no es afrontar los trabajos de la forma menos intrusiva posible: si la piedra no está rota o muy dañada, no se toca. Esto se puede aplicar a las pequeñas roturas o incluso a las grietas más grandes, que generalmente no son un problema a menos que tengan una función estructural significativa (sirvan de soporte o estén situadas sobre una ventana o una puerta, por ejemplo).

Utilizar la piedra adecuada para los trabajos

Un paso importante en cualquier trabajo de reparación en piedra es seleccionar aquel tipo de piedra sustituta apropiada. La piedra de un edificio proviene normalmente de una cantera local o regional, (más aún si el edificio tiene ya unos cuantos años) así que se debe empezar por contactar a los distribuidores de piedra y canteras más cercana al área geográfica donde está el edificio.

Si la documentación técnica del edificio ofrece esa información (procedencia de los materiales), todavía mejor.

Si no se encuentra la piedra apropiada a través de un distribuidor de materiales de construcción ni una cantera local será necesario acudir a las canteras más lejanas o con más stock, dónde se podrá obtener la piedra necesaria que tenga aquel color y características que necesitamos.

Retirar la piedra dañada adecuadamente

Para retirar aquellas piedras dañadas que se encuentran dentro de la estructura de la fachada se debe usar una sierra circular o una amoladora angular equipada con disco de diamante para cortar la piedra, sin tocar la junta de mortero.

Para retirar el mortero es recomendable trabajar a mano con un cincel.

A continuación se deberán realizar ranuras con la sierra circular en la cara de la piedra dañada, vigilando de no dañar las piedras adyacentes a la misma. Cuando se tengan varias líneas horizontales paralelas (como si se tratase de teclas de un piano) utilizando el cincel y el martillo se deberán separar un trozo de la cara de la piedra, repasando la superficie con un cincel de punta si es necesario.

Se deberá repetir este proceso hasta eliminar toda la parte de la piedra dañada, y siempre que sea posible consiguiendo unas esquinas lo más cercanas posible a los 90 grados. Al terminar el trabajo dispondremos de un hueco perfecto en la pared, en el que deberemos emplazar la piedra que tenga la forma perfecta para ese lugar.

Cortar la nueva pieza

Usando de nuevo la sierra y la amoladora de diamante deberemos cortar la nueva piedra hasta obtener la forma y profundidad necesarias, midiendo para que la nueva pieza coincida con el hueco dejando un centímetro de espacio para el mortero. Dependiendo del tamaño de la piedra a moldear se necesitará una sierra circular de menor o mayor tamaño. Además, al dar forma a la piedra debemos tener en cuenta que la parte exterior de la misma será trabajada y cincelada posteriormente para dar un aspecto homogéneo a la pared, así que se deberá dejar cierto espacio y material extra en esa cara del bloque.

Trabajar la forma del nuevo bloque

fachada de piedra

Cara exterior de los bloques de piedra

Una vez que el bloque rectangular de nueva piedra es cortado a medida de las dimensiones brutas de la cavidad de la pared, el siguiente paso es reproducir la textura y forma de las piedras adyacentes y que forman el conjunto de la fachada. Este trabajo se realizará exclusivamente con cincel o cincel eléctrico, por lo que es necesario que el profesional disponga de los conocimientos necesarios en este ámbito.

En general se necesitan solamente tres cinceles básicos: el cincel de hoja plana, el cincel de punta y el cincel de dientes.

Obviamente, estos trabajos se deberán realizar solamente sobre la parte de la piedra que va a estará orientada hacia el exterior de la fachada.

Colocar el bloque de piedra en su lugar

El último paso es finalmente colocar la piedra recién fabricada en la cavidad que hemos trabajado en la fachada para cubrir el hueco que sustituye la parte dañada.

En el caso de una fachada de piedra es importante usar el mortero adecuado: generalmente la mejor mezcla es cal y arena en proporción 3 a 1 de arena a cal, sin incluir aditivos de cemento ni Portland para imitar el mortero original.

Debemos asegurarnos que el tamaño de la piedra sustituta coincide exactamente con la antigua, para que la junta de mortero también sea igual a las adyacentes. Es importante que antes de colocar la piedra se humedezca la misma y las piedras adyacentes en el hueco, para que de este modo el mortero se cure y seque lentamente (en caso contrario puede acabar desmoronándose). En el caso de que la piedra sea muy pesada nunca está de más usar cuñas de madera para ajustar el bloque y nivelarlo correctamente antes de proceder a extender el mortero. Cuando el mortero se empiece a secar se puede cepillar para eliminar el exceso y obtener unos perfiles y aspecto exactamente iguales a los del resto de la fachada.