Adaptar el cuarto de baño para personas mayores se convierte en una necesidad conforme pasan los años. Poco a poco todas las personas tenemos que hacernos a la idea de que este es un paso necesario para una vida tranquila y sin accidentes.

No hay que olvidar que el 90 por ciento de los accidentes que se producen en el hogar se dan en el cuarto de baño. Principalmente debido a los resbalones ante un suelo mojado o húmedo.

Sin embargo es posible adaptar el cuarto de baño para hacerlo mucho más útil de cara a las personas mayores o a las personas con movilidad reducida. Desde IDEALIZA hemos querido seleccionar algunos de los mejores consejos para conseguirlo.

Consejos para adaptar el cuarto de baño

Consejo nº 1. Busca posibles ayudas y subvenciones

Normalmente adaptar los baños para personas con movilidad reducida suele disponer de ayudas estatales. E incluso a nivel provincial. En estas ayudas suelen cubrir el 75 por ciento del importe total hasta un máximo de 3000 €. Aunque normalmente las ayudas a mejorar las viviendas suelen estar asociadas a edificios con antigüedad superior a los 20 años, la cosa cambia cuando hablamos de seguridad. En estos casos, si se demuestra que hay una necesidad de cara a una persona mayor o con movilidad reducida, se pueden solicitar igual. Antes de llevar a cabo ningún paso consulta las subvenciones.

Consejo nº 2. Haz una reforma en función de las necesidades reales

La adaptación de baños para personas mayores está directamente ligada a las necesidades de cada individuo. No es lo mismo adaptar un baño para una persona mayor que vive sola que para otra que vive con su familia y dispone de ayuda a la hora de realizar el aseo. Lo mejor antes de plantear ningún tipo de cambio es tener claro qué adaptaciones se necesitan. ¿Vas en silla de ruedas? ¿Caminas con dificultad? ¿Tienes miedo a caerte o resbalar? ¿Eres mayor y te ocupas tú solo de tu aseo personal?

Estas son solo algunas de las preguntas que deberemos de responder antes de decantarnos por un servicio o por otro.

Consejo nº 3. Cambiar la dirección de apertura de la puerta de entrada o instalar una solución de tipo corredera

Aunque parezca una tontería, sin duda esta es una de las adaptaciones más necesarias cuando nos hacemos mayores. Piensa que lo normal es que las puertas de entrada a las habitaciones, sean cuales sean, es que abran hacia el interior de la estancia. De esta manera no se ocupa espacio en la otra sala. Y esto también sucede en el cuarto de baño. Sin embargo el riesgo de caídas en el cuarto de baño cuando nos hacemos mayores aumenta considerablemente y, si necesitamos que no socorran, es mejor que la puerta abra hacia afuera para que no nos golpeen al ayudarnos si estamos tendidos en el suelo. Si no dispones de mucho espacio o temes darle a otra persona con la que vives al abrir la puerta, la mejor solución en ese caso es instalar una puerta corredera.

Si nos desplazamos en una silla de ruedas o convivimos con una persona que va en ella es importante recordar que el ancho mínimo de las puertas debe de ser de 80 cm. Tanto para el baño como para el resto de las estancias.

¡Y huir lo más lejos posible de los pestillos! El cuarto de baño ya tiene de por sí la intimidad dada. No necesitamos pestillos para nada.